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EXPOSICIÓN SALÓN DE PRIMAVERA 2016


El jueves pasado 17 de Marzo inauguramos la Exposición Colectiva Salón de Primavera 2016 de la Asociación Pincel y Barro. La sala donde se exponen los cuadros es la del Centro Cultural Vicente Aleixandre de Alhaurin de la Torre y el horario para visitar la exposición es el habitual del Centro. Se cuelgan obras de 20 artistas y merece la pena visitarla. La muestra estará abierta hasta el día 22 de Abril. Pongo también una foto de mi obra.


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EXPOSICIÓN SALÓN DE OTOÑO 2015

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 9.11.15 in , , , , ,

El pasado viernes tuvo lugar la inauguración de nuestro VI salón de Otoño con gran asistencia de público. 

Comenzó y terminó  la inauguración con el grupo de baile "Escuela de Baile " de la asociación cultural SOLERA, dirigido por Ramón López Linares. Ponto una foto de mi obra








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ABUELA ¿CERO POR MENOS UNO?

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 8.9.15 in


Hoy voy a llegar bastante tarde a casa, al final de la jornada se me ha complicado un asunto de trabajo y por no dejarlo  a medias para el lunes se me ha pasado el tiempo sin darme cuenta, son casi las tres y media. Parece que este año se va a adelantar el verano, solo estamos en Mayo y ya hace calor. Al pasar por la esquina una racha de terral me ha traído un olor a pescaíto frito del bar que me han dado ganas de volver, sentarme en la terraza  y comer aquí, llevo un hambre desoladora. No lo había pensado pero ahora me doy cuenta que llevo años pasando por el mismo sitio casi a la misma hora a buscar el coche y que casi siempre cruzo la calle por el mismo lugar y recuerdo dos bordillos de la acera que han estado desprendidos y caídos en la calzada todo este tiempo y por fin hoy los del Ayuntamiento los están arreglando, esta acera ya no será la misma, hemos perdido esa familiaridad que nos unía.
 Al cruzar la calle otra bocanada de aire provoca una enorme lluvia de flores de color amarillo anaranjado de tres grandes acacias de la acera de enfrente, en ese momento, de mi izquierda aparecen una mujer alta y flaca, de unos sesenta y pocos, con un niño de la mano, este tendría unos siete años, no hubiera reparado en ellos a no ser porque escuché la voz chillona del niño que no  dejaba de inquirir a la mujer una y otra vez, ella no le hacía mucho caso, iba ausente, pensando en  sus cosas. En un momento dado ya se encontraban más cerca y alcancé a entender lo que decía, el niño dirigió a la mujer una pregunta envenenada a bocajarro.
- Abuela, a ver, dime ¿Cuánto es cero por menos uno?
¿Quién era ese niño?, ¿Por qué un niño de siete años hace una pregunta de ese tipo?, ¿No podría haber preguntado cuanto son dos más dos? Reconozco que me dio literalmente un escalofrío ante semejante pregunta de semejante monstruo.
La verdad que si me hacen jurar con quien me había cruzado aquel medio día por la calle hubiera dicho que con nadie, pero esta pregunta hizo aparecer instantáneamente al niño y la abuela en aquel lugar en ese mismo momento, como caídos del cielo. Miré a mi izquierda y me quedé parado en la isleta del cruce de calles esperando a  que pasara un coche, mientras tanto disimuladamente observaba con atención la escena que provocó en mí un interés inusitado. El niño cogido de la mano miraba hacia arriba inquisidoramente a la abuela después de haberle disparado esta pregunta. Su cara mostraba ansiedad por la respuesta.
Hay veces que una fracción de segundo dura una eternidad y en esa eternidad pueden ocurrir miles de cosas que solamente alguien que esté atento puede apreciar. En ese segundo de espera en el que yo observaba, la abuela iba desconectada de la perorata que el niño le  estaba soltando todo el camino y éste acosaba con sus preguntas a la mujer.
El niño insistió.
 - ¿Eh?, ¿Eh, abuela?
-¿Cómo dices?
-¿Qué cuánto es cero por menos uno?
No sé cómo describir la expresión de la cara de la abuela, entre perpleja por la extraña pregunta y descompuesta por no saber que responder ante la mirada ávida del niño que tenía toda la pinta de no conformarse con cualquier respuesta, creo más, la hubiera debatido con la abuela.
-¡Este niño del diablo!, ¿Qué le contesto yo ahora al niño, joder?- pensó en aquel momento la abuela- hubiera querido tener la respuesta o en su defecto un comodín del público como en el programa de televisión para poder consultar la respuesta adecuada.
-Pues será cero ¿no?, creo yo.
Cuando pasó el coche atravesé la calle y ya no pude seguir, me quedé debajo de una de las acacias esperando el desenlace de la conversación. Se habían percatado de mí. Miré el reloj con impaciencia y avisté la calle hacia un lado y otro como si esperara a alguien que llega tarde. Se pararon en la otra esquina del cruce, si hubieran seguido andando ya  no me hubiera quedado más remedio que seguir tras ellos para escuchar el resto.
-Hasta ayer eso creía abuela, pero he estado pensando acerca de eso una cosa. Muy próximos al cero hay una serie de números infinitesimales tanto positivos como negativos, esa franja de números sin tener valor cero, es decir sin ser un cero técnico, tienen que dar un resultado multiplicándolos por menos uno, unos tendrían valores negativos y otros positivos, aunque nos aproximamos a cero pero tienen un valor y un signo ¿se podría decir que existe una franja infinitesimal con valor menos cero y otra más cero?, aunque el cero en sí mismo no deba llevar ningún signo. ¿Tú qué crees?, ¿qué te parece mi razonamiento abuela?...
-Bueno…, verás…
-Yo creo que…
El niño la miraba con gran atención esperando una respuesta fundada y tranquilizadora. La abuela balbuceaba sin llegar a atinar con las palabras adecuadas.
-¡Pero abuela dime!
La señora ya no hacía caso de las preguntas del niño, miraba intranquila hacia un lado y otro, buscaba a alguien con la mirada. Se echó mano a la muñeca buscando el reloj que no llevaba, lo había olvidado. Abrió el bolso y sacó un móvil en el que miró que hora era. Por fin fijó la mirada hacia el final de la calle por donde apareció una mujer de unos cuarenta, alta, con buen tipo, vestida con unos vaqueros y una camisa blanca que dejaba al aire unos brazos bronceados. El semblante de la abuela cambió de descompuesto a más relajado.
La abuela  señaló al niño en esa dirección y le dijo.
-Mira por allí viene mamá.
-¡Ah!, si abuela, pero contéstame, ¿o es qué no sabes la respuesta…?
Por fin se acercó la madre del niño, la abuela impaciente y alterada por la insistencia del niño cuando llegó la madre estaba atacada de los nervios.
-¡Menos mal que ya estás aquí   Jo-a-nna    Mou-ra!, dijo la abuela remarcando cada una de las sílabas.
-Mamá estás de mala leche ¿verdad?, si no ¿por qué ibas a nombrar a  tu propia hija  con nombre y apellido?, ¿Qué ha ocurrido?
-¿Que va a ocurrir?
-Que tu superdotado y endiablado hijo de siete años me está dejando  el cerebro hecho agua. Lleva media hora  disertando acerca de la multiplicación de los infinitésimos de  cero por menos uno.
-¡Pero Mamá!, ¿qué sabes tú de infinitésimos?, ¿de qué hablas?
-¡Cómo no voy saber de eso, si tu hijo todos los días me da una clase magistral! Si quisiera sacar la Licenciatura en Ciencias Exactas solo tendría que ir a pedir el Título y cuando supieran quien soy me lo darían de inmediato, sin hacer la carrera y sin exámenes.
Joanna sonrió abiertamente al comentario que hizo su madre, no pudo reprimir una media carcajada. La abuela también esbozó una sonrisa contagiada por la risa de Joanna.
El niño miraba desde su altura hacia una y otra y al final se abrazó a la abuela.
-Perdona abuela no te enfades conmigo…
Llegado ese momento ya creí haber visto y oído suficiente. La abuela se abrazó y besó al niño y a Joanna. Se cogió del brazo de su hija y con el otro brazo rodeó los hombros del pequeño y se alejaron con el rumor de sus voces que ya no alcancé a comprender. Me quedé pensando unos minutos bajo la acacia, que no dejaba de llover flores, acerca de lo singular de todo lo que había visto y oído, miré la hora, se había hecho demasiado tarde, les vi perderse al final de la calle donde giraron a la izquierda y tomaron una amplia avenida por la que ya no pude verles. No todos los días se encuentra uno con una historia tan original como esta, mereció la pena haber salido tarde y cruzar mi camino con el de la abuela y el niño. Me di media vuelta y me marché en busca del coche para volver a casa.




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EXPOSICIÓN SALÓN DE PRIMAVERA 2015


Desde 26 de Marzo a 30 de Abril la Asociación Pincel y Barro organizamos la Exposición Colectiva de Pintura Salón de Primavera 2015 en el Centro Cultural Vicente Aleixandre de Alhaurin de la Torre. Participo con una de mis pinturas. La inauguración oficial será el día 8 de Abril a las 20:30 h. Añado también una foto de mi cuadro
    

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EXPO COLECTIVA CENTRO CULTURAL PICASSO

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 19.2.15 in


Desde el 17 de Febrero hasta un semana después de la semana blanca se puede disfrutar de una Exposición Colectiva del Taller de Pintura de Carmen Velasco en la magnífica Cafetería del Centro Cultural Pablo Ruíz Picasso.
Yo presento este óleo titulado Fin de línea, basado en una fotografía de Adrian Donoghue.




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EXPOSICIÓN FIN DE CURSO 2013-14

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 26.5.14 in

El tema de la Exposición de Fin de Curso del Taller de Pintura de este año era el retrato. Me resistí lo que pude, ya que no es lo mío, pero al final no me quedó más remedio que participar. Para mí ha sido muy difícil pero por fortuna me encontré con las magníficas pinturas de la artista inglesa Pam Hawkes que me dieron una buena idea para pintar mi cuadro. Esta es una foto con mi pintura en la Exposición que estuvo abierta desde el 9 al 18 de Mayo.



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EL EMBARGO

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 2.12.13 in
                - ¡Joder, joder!, ¿Qué es esto?, estoy sudando ¡joder!
Me levanto mareado por el sueño dando trompicones y sin encender la luz abro el armario, trasteando en los cajones buscando otra camiseta, voy al baño, llevo la camiseta pegada al cuerpo y el cuello está empapado, también tengo el pelo húmedo. Estoy muy confuso por el sueño pero ahora caigo que me he despertado con una pesadilla que me cuesta recordar, ¿por qué ocurrirá eso si acabo de soñarlo?, alguna vez me he preguntado cual sería el resultado si fuéramos capaces de recordar todos nuestros sueños y los escribiéramos antes de olvidarlos, a lo mejor en poco tiempo tendríamos un magnífico libro de fantasía.
Mientras orino recuerdo lo que me ocurrió este pasado mediodía cuando volvía del Banco, en la calle de abajo a la puerta de una de las casas estaba el camión de Mudanzas Peláez, estaban cargando el camión con los muebles y no paraban de entrar y salir operarios de la casa con las cajas de cartón posiblemente llena de enseres. Delante del camión también estaba medio subido sobre la acera el coche familiar con el maletero abierto que mostraba también algunas cajas. Con este pensamiento me he echado en el sofá del salón a oscuras. Ahora me doy cuenta que pasé despacio y recuerdo lo que vi en ese momento casi con detalle. En la quietud y el silencio de la noche me es más fácil recordar, lo revivo como si lo estuviera viendo a cámara lenta, observando cada hecho, cada persona y cada cosa que ocurrió. Era sobre las tres de la tarde, antes de llegar había parado  un momento a la entrada de la calle para echar una avispa que se había colado por la ventanilla del coche, no fue fácil persuadirla de que debía salir por alguna de las puertas abiertas, ya desde lejos vi el camión, me llamó la atención, me acerqué a poca velocidad, el camión estaba casi lleno de muebles, al final había quedado hueco para unas ocho o diez cajas que apilaban los operarios. Entre el camión y el coche uno de los operarios que debía ser el encargado hablaba con el dueño de la casa, que tenía mala cara, lo vi muy demacrado, con ojeras  negras y los ojos enrojecidos y con cara de preocupación, por lo que pude oír, este le preguntaba al del camión si cabrían el resto de cajas, le contestó que no, que quedaban seis cajas mas que no entraban. La mujer, a la que conocía, habitualmente es muy risueña, estaba seria y también tenía cara de preocupación, estaba despeinada, su aspecto me pareció descuidado. Con ayuda de la otra que no conozco habían metido en el maletero del coche dos cajas y se disponían a meter otra.
Tuve que parar para que pasara el operario con la carretilla hasta el camión, al marido que ya había terminado la conversación con el encargado, le observé y le vi con grandes bolsas en los ojos y con cara de desesperación se pasaba la mano por la cabeza hasta el cuello y no llegué a entender lo que dijo con exactitud pero por el tono y la crispación con que lo hizo sonó a maldición.
En esta corta parada también vi a los niños, un varón de unos 6 y una niña de 4 llorando a todo meter y con los mocos caídos, estaban sentados en el escalón del porche junto a una bici apoyada contra la pared y una caja con algunos juguetes entre los que se veía una muñeca con el pelo revuelto. El niño con los ojos abiertos como platos, observándolo todo muy serio, parecía alerta, sin perderse ni un detalle, al mismo tiempo atento a la conversación de su padre con el del camión, al operario de la carretilla de color amarillo, a su madre cargando la caja y lo que hablaba con la otra que no pude oír, miraba a su hermana y la consolaba acariciándole el pelo, también cruzó la mirada conmigo, durante un larguísimo medio segundo mantuvo su mirada con la mía, también a mi me analizó.
Me vio llegar y me miró un breve instante con gran intensidad, nos conocíamos desde hacía bastante tiempo incluso hubo algo entre nosotros hace siete años, como una muda me habló pero sin articular sonido, entendí que la esperara al doblar la esquina, luego le dijo algo acercándose al oído a su amiga que me miró y se fue para dentro de la casa, al dar la curva me paré y enseguida llegó, abrió la puerta y se sentó, solo dijo un tímido ¡hola!, me miró fijamente con sus grandes ojos sin decir nada durante tres o cuatro segundos, en ese corto espacio de tiempo bajo su mirada reviví mi relación con ella como un relámpago. Me dijo que tenían problemas económicos, se marchaba lejos, a otro lugar, que ya no volvería nunca, al final habíamos quedado amigos, había una gran complicidad entre nosotros, esa mirada de ella ya la conocía, era la mirada de “esto ya no tiene arreglo, se ha acabado”, hace años que no estaba tan cerca de ella como ahora, a pesar de estar despeinada me pareció tan atractiva e interesante como siempre, habló de forma apresurada y muy nerviosa, me miró profundamente, me dijo adiós, me dio un inesperado abrazo, me besó y salió corriendo, me dejó de una pieza sin saber cómo reaccionar, bajé a cerrar su puerta y me asomé a la esquina para verla por última vez, la vi junto a su amiga limpiándose las lágrimas de los ojos. Estos recuerdos me han hecho sentir un escalofrío que me ha recorrido el cuerpo de extremo a extremo, me he tapado con una manta del sofá.
Tendría que dejar de fumar de una vez por todas, pensando en todo esto me he espabilado y no puedo aguantar las ganas, liado en la manta me voy al patio a echar un cigarrillo. No se mudaban voluntariamente, ¿estaban salvando los muebles y enseres y se marchaban por un embargo?, las palabras de ella fueron problemas económicos pero no habló de embargo, es solo una suposición pero no se les veía alegres como cuando una familia cambia de casa, había un drama detrás de todo esto. Entre el sonido de los grillos voy engranando mis pensamientos, me acaba de dar un flash y he recordado algo que vi hace unas dos semanas atrás, a lo mejor no tiene nada que ver con esta historia. Al pasar al mediodía, alguien de la casa acababa de salir y estaba abriendo el buzón, hacía mucho viento, al abrirlo la chica miró instintivamente hacia la derecha al oír un fuerte ruido de unos albañiles al descargar unos escombros en un contenedor en una casa de al lado que estaba en obras, del buzón cayó una carta al suelo que arrastró el viento en sentido contrario al que ella miraba. Pasé y no miré por el retrovisor por lo que no se si la chica salió corriendo detrás de la carta para recuperarla o ni siquiera se dio cuenta y se perdió definitivamente. ¿Sería algo importante, un último aviso de pago?
Que curioso es como funciona el cerebro humano, vas viendo que ocurren cosas y en ningún momento piensas que tienen relación unas con otras, van quedando almacenadas en nuestra memoria y en un instante ves algo nuevo que ha ocurrido que actúa como un detonante y rápidamente se van encajando todas las piezas del puzle, unas veces evidentes y otras como estas de ahora que son meras suposiciones. Ahora, para mi todo es más que evidente, aunque desconozco los detalles. En los últimos meses he visto al propietario de la casa, su marido,  ir varias veces a mi Banco a hablar con el Director, pero no sé nada mas, no debo olvidar hablar mañana con mi compañero que lleva el asunto de los protestos por impago y los embargos  para indagar sobre este asunto, siento curiosidad de saber que ha ocurrido.
-¡Eh! Mateo, quería hablar contigo, ¿tienes un momento?
-No, ahora no puedo, tengo una cita con el Jefe de Personal, como sabes tengo la edad para acogerme el ERE y me han llamado para informarme de las condiciones e intentar convencerme para que me adhiera, luego hablamos.
- Solo un momento ¿dónde tienes los expedientes de embargo?
- Busca en la base de datos de clientes y te dirá el número de expediente que luego puedes buscar en ese archivador, sírvete tu mismo.
Me puse a buscar, conocía los apellidos tanto de él como los de ella con lo que no sería difícil, me costó poco tiempo, enseguida entré en la base de datos y efectivamente había un embargo, lamentablemente había acertado, tomé nota del expediente y lo localicé, había un montón de documentación que no tuve tiempo de leer durante la mañana, por la tarde fui de nuevo a la oficina y terminé de leer y analizar todos los documentos hasta llegar al final, al embargo. Se les había notificado y no habían esperado al último minuto, habían recogido lo que tenían y se marcharon. Según el expediente el Banco ya tenía posibles clientes para vender la casa a partir de la semana siguiente. Es duro ver como la gente pierde su vivienda y muy frio como se pone a la venta al día siguiente, sin más.
Me fui a casa pensativo, dándole vueltas en mi cabeza a todo lo ocurrido, llegando de nuevo a la casa embargada vi que estaba abierta y en la puerta había una furgoneta, sin pensarlo paré el coche y corrí hasta la puerta, me asomé, había unas personas terminando de recoger unas alfombras y desmontando unas cortinas, les pregunté si conocían la dirección a donde habían ido a vivir los anteriores propietarios y si conocían a Joanna Moura que así se llamaba ella, me contestaron que no sabían nada, eran empleados de una empresa contratada para recoger lo que quedaba y nada más.
Salí, tomé un papel y comencé a anotar el teléfono que aparecía en la furgoneta, antes de terminar de escribirlo paré y rompí el papel, lo tiré y me subí en el coche, me quedé un rato pensativo sin saber que hacer ni a donde ir, pensé en Joanna, pensé mucho en ella, hasta aquel momento a pesar del tiempo pasado no me di cuenta de cuanto me provocaba. Se había marchado y no sé si puedo y debo localizarla, no sé que haré mañana, tengo que pensarlo para no equivocarme, hoy no haré nada, me siento sicológicamente agotado. La noche llegó enredada entre estos pensamientos. Arranqué y pasé de largo mi casa con intención de buscar algún sitio donde emborracharme y perder la  memoria.

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MUESTRA DE PINTURA COLEGIO DE GRADUADOS SOCIALES

Posted by Juan Manuel Vargas Vega on 16.11.12 in

Con motivo de la celebración del Noviembre Cultural y dentro de los actos que lleva a cabo desde hace varios años el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Málaga se inauguró el pasado viernes 9 de Noviembre la Muestra de Pintura en el salón de actos de esta sede.
La Muestra estará abierta desde el 9 al 30 de Noviembre. Hay colgado dos cuadros míos. Es la primera vez que se cuelgan mis pinturas en una exposición colectiva. Espero que os gusten. Se admiten comentarios acerca de estos y la Muestra en general.


            

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